La calle Miralcampo
Mi rincón favorito es conocido por todos, y seguro que todos habéis pasado por ahí. Es en la Calle Miralcampo, a la altura del colegio.
Ese cachito de calle guarda los secretos de parte de mi vida. Por un lado, el cole; con patio de arena, las partidas a las chapas, a las canicas y, por otro lado, la casa mi abuela. Para que todos nos entendamos, la casa de la Julia, la de Rosino. Mejor, ¿a que sí?
Tardes y tardes jugando al fútbol, sentados en el escalón, luego en sillas y, por último, la versión 2.0, el banco que puso el Ayuntamiento.
¡Cómo sabían esos bocadillos! Jamás otro sabrá igual. Tardes que empezaban en merienda y que terminaban en cena, partidas de tute y brisca, la higuera de Teodoro, la tía Magdalena, Mari Jose y Magda, mi tío Eusebio y mi tía Carmen…. era la calle más concurrida. Me rio yo de la Gran Vía de Madrid, si de puerta en puerta, todos los vecinos al fresco, que saludaban a propios y extraños y, con cara de asombro, los forasteros y veraneantes respondían un “buenas tardes”.
Pese a que cuando paso por ahí me da morriña, los recuerdos que me vienen a la cabeza son muy bonitos.

Sonia R.G.
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