Corría el año 1996 cuando el periodista Moncho Alpuente detenía su mirada en Navalagamella. El motivo que le hizo llegar hasta aquí lo desconocemos, pero que encontró en nuestro pueblo algo que lo encandiló, lo tenemos claro.
Decía “el pueblo crece, como indica la cifra de niños escolarizados: 122, a los que suman 11 de la casa de niños…”. Quién nos ha visto y quién nos ve 24 años después. Dos integrantes de Por las raíces éramos parte de esos 122.
En el artículo decía que a los de Navalagamella nos dicen en Valdemorillo “talegueros” o “pingochos” porque a Navalagamella la consideraban La Pinga ¿Hay alguien en la sala que conozca lo que es una pinga?
Según El Casares, el Vade Mecum del excursionista, dice que “la pinga es el palo que sirve para conducir al hombro una carga repartida en las extremidades”, quizá los de Valdemorillo nos vieran años atrás pasear con la pinga al hombro.
Alpuente se preguntó y dejó sin respuesta, si tal vez los talegueros usaban los yugos o las gamellas como pingas.
¡Ojo al dato! Abril de 1996. Moncho vio a San Miguel o, por lo menos, le hablaron de nuestro Arcángel. Ese alguien le contó también que el santo se había quemado a causa de unas velas que lo iluminaban en su templo y que esperaba en la Iglesia la definitiva restauración.
En el 96, la romería fue un 19 de mayo. El cronista decía que era el colofón de las fiestas patronales. Este año hubiera sido el día 17 de mayo. Se echa de menos, ¿verdad? Volveremos, estamos seguros de ello.
La dehesa nos espera, con sus encinas y retamas para que en mayo de 2021 “lleguemos en procesión, con el sufrido caminar de los penitentes descalzo con la festiva marcha del romero”.
Quien quiera leer este pequeño artículo de Moncho Alpuente, que entre en este enlace web de la hemeroteca de El País:

Fotografía: Elisa Jaén González
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